
Hoy ha hablado la Conferencia Episcopal y ha pedido el voto contra las fuerzas del progreso.Es dudoso que la cúpula eclesiástica pueda entrar en política sin arriesgar nada. Pero ahí está su militancia en favor de las fuerzas más conservadoras.
Es inmoral que la misma cúpula use el terrorismo como arma para atacar al socialismo. Los socialistas hemos dejado muchos compañeros y compañeras en esta durísima y larga batalla contra el terror. La cúpula actual de la iglesia debería saberlo.
La cruzada ideológica que los dirigentes de la iglesia están llevando a cabo contra el Presidente Zapatero y las fuerzas de la izquierda no tiene parangón en la historia de la democracia.Buena parte de la púrpura ha tomado el camino ultra y radical, al lado del PP, en contra de las profundas reformas civiles y democráticas que ha vivido España en los últimos cuatro años.
Los que no condenaron la participación en la guerra de Irak del último gobierno de Aznar condenan hoy a un presidente pacifista. La púrpura católica, tan alejada de la gente sencilla del país y de la defensa de sus libertades,ha optado por el conservadursimo a ultranza de Rajoy, Zaplana, Aguirre, Aznar y Acebes...
No lo debemos olvidar.
Sospecho que en esta noche, en muchos rincones de España, católicos sencillos y progresistas lloran en silencio por la reacción brutal de su dirección. Debemos estar con ellos, ponernos a su lado, defenderlos de sus jefes. Para ellos sólo Zapatero tiene la respuestas políticas adecuadas.